Las tendencias globalizantes, futuristas y
cambiantes del mundo impactan y afectan de diversas formas los contextos
económicos, políticos, sociales y culturales. Hoy día es más evidente que los
procesos globales han desatado fuertes contradicciones y que lo que debería ser
el surgimiento de sociedades más justas y libres se traduce en caos, en
trastorno o malestar moral en el comportamiento del hombre; se generan crisis
de valores éticos, el ser humano ha perdido su sentido de convivencia y sus
valores compartidos.
En tal sentido, la educación, tiene la
finalidad de formar de manera integral al individuo, específicamente la
formación en valores. Los valores son realidades que permiten al hombre
ubicarse a sí mismo en su relación con los demás. Surgen en el ser humano a
partir de su afán de progreso, de crecimiento, más allá de su constitución
física, de sus necesidades vitales, de sus relaciones vitales, de sus relaciones sociales y demás categorías que se
muevan en la esfera de la acción humana.
Por
consiguiente, en lo que a la comunidad educativa se refiere, es necesario que
todos los implicados en su construcción, participen de forma efectiva y
coherente, en la determinación de los objetivos refrendados por los valores que
se proponen para poder guiar, enseñar y educar una personalidad humana y
fuerte, que permitan al niño y al adolescente comportarse en lo sucesivo como
hombres maduros estableciendo jerarquías en las cosas y facilitando una
relación madura y equilibrada con las personas y las situaciones de su entorno.
Es por ello que se debe hablar de la
estrecha relación que existe entre la ética, la moral y los valores ya que el
hombre circunda en una sociedad donde estos van de la mano, sin olvidar que
aunque ellos subsisten en esta relación pueden ser separados en el devenir
cotidiano, es decir, en el entorno familiar, social y profesional del
individuo.
Cabe considerar que la ética es la ciencia
de la conducta humana que estudia la forma de actuar que tienen los hombres
frente a sus semejantes y la manera como se desenvuelven en las actividades
diarias, es una disciplina racional que parte de los actos humanos y los
transporta hasta llegar a sus principios.
Por otra parte, la moral son las reglas o
normas que rigen la conducta humana de acuerdo a la sociedad y a sí mismo. Este
término tiene un sentido contrario frente al de inmoral (contra la moral) y
amoral (sin moral). La existencia de acciones apropiadas en cuanto a la
valoración moral se fundamenta en el ser humano. La moral abarca las acciones
del hombre en todos sus ámbitos.
En cuanto a valor se entiende que es todo aquello que lleve al hombre a defender y
crecer en su dignidad de persona. El valor moral conduce al bien moral. Bien es todo lo que perfecciona, mejora y completa. El
valor moral lleva a construirse como hombre, a humanizarse. El hombre actúa
como sujeto activo y no pasivo ante los valores.
Resulta
claro que la ética, la moral y los valores constituyen elementos de gran
importancia en la formación del hombre y a la vez forman exigencias básicas en
la vida humana y ayudan a satisfacer necesidades surgidas a partir de las
relaciones interpersonales e institucionales que garantizar bienestar personal
y profesional.
Debe señalarse que el estudio de la ética
lo hace la axiología, esta es la rama de
la filosofía que da respuesta a los estímulos planteados por la problemática
general de los valores ante la necesidad de identificar y constatarlos, así
como para su adecuación y aplicación. El término axiológico se utiliza como
equivalente a la “teoría de los valores” y más particularmente en relación con
los valores éticos y estético, de acuerdo como lo establece Ferrater (1986).
Los aspectos en los cuales la axiología
fundamenta su estudio son la ética y la estética. La ética trata de los juicios
de aprobación y desaprobación, de corrección o incorrección, de bondad y
maldad, de virtud y vicio; mientras que la estética presenta la cuestión de qué
es lo que hace que se juzgue bello o feo un objeto.
De acuerdo a lo expuesto, se puede afirmar
que esta rama de la filosofía responde, principalmente, a los estímulos
sociales y culturales, por cuanto todo grupo social está regido por una
determinada escala de valores, lo cual intenta, en lo posible, convertir en
herencia cultural para ser transmitida a generaciones sucesivas.
Por otra parte, en Venezuela se presenta una crisis de ética
en todos los ámbitos y esto es consecuencia del individualismo existente, donde
cada quien busca su beneficio sin importarle las necesidades de los demás. Esta
crisis está íntimamente relacionada con el poder, ya que se supone que para
tenerlo sobre las instituciones y las personas es necesario infringir las leyes
y por ende olvidar los códigos de éticas, independientemente de la profesión
que se ejerza.
Ahora bien, los profesionales de la
educación cumplen un papel protagónico en lo que respecta al fortalecimiento de
la ética, la moral y los valores ya que son precisamente ellos quienes tienen
en sus manos todo el recurso humano que posteriormente formaran parte del
conglomerado que representa el resto de los profesionales del país.
Por consiguiente, la ética del los educadores
es una interesante aportación a la mejora de la práctica docente siempre y
cuando se logre estimular la reflexión personal sobre la actitud que estos
tiene cuando se trata de servir de ejemplo a los estudiantes que comparten con
ellos las aulas de clase.
Es por ello, que se considera
importante, realizar un estudio con el propósito de plantear una visión teórica desde la praxis del docente desde el punto de
vista de la ética humanista y de qué forma esta puede influir directamente en
el rescate de valores, en el comportamiento, en el cumplimiento de unas normas
eticas y en el rendimiento académico de los estudiantes.